Sunday, May 20, 2018

¡Por fin un día de primavera!

20 de mayo de 2018

Una historia que comenzó hace 53 años, allá por la mitad de los '60, se ha materializado hoy por cuarta vez en el corazón del Botxo, en plena Gran Vía, entre la Plaza Elíptica y la Plaza Circular.

Dantzari Eguna 2018: en otras ediciones previas celebradas en la capital (en 1990, 2000 y 2007) han bailado en espacios como el Parque Etxebarria o la explanada de Botica Vieja. (DEIA, 16/05/2018)


Más de 3.500 dantzariak, mujeres y hombres desde la tierna infancia hasta la pronta madurez, de más de 80 grupos de baile, nos han deleitado y han disfrutado bailando lo más granado de nuestra tradición y nuestro folklore.

Conocer a una persona, su carácter, su actitud, supone también adentrarse en sus circunstancias y éstas vienen de la mano de su familia, de su entorno, de su cultura, su historia y su folklore. Quien no acepta la diversidad y la multiculturalidad se pierde de entrada la riqueza que supone ser diferentes. Y la diferencia no quiere decir a priori ni superioridad ni inferioridad... Simplemente es...



Por primera vez en mucho tiempo, hoy ha sido un día de primavera. Calorcito al sol y fresquito a la sombra... Y la noticia del día sonaba a txistu y tamboril y a danza en la plaza del pueblo.

Más información: Euskal Dantzarien Biltzarra


Friday, May 18, 2018

Despertar


Jaime se despertó temprano. La rodilla derecha le molestaba y tenía entumecidos ambos tobillos. También la región lumbar le hacía pensar que había dormido más de siete horas. Desde niño ese dolor incómodo en la base de la espalda lo había despertado al cumplirse más o menos las siete horas de sueño.  Comenzó su rutinario movimiento rotatorio de tobillos para desatascar las articulaciones. Pie izquierdo hacia la izquierda. Pie derecho hacia la derecha. Tres veces así y otras tantas en sentido inverso. Tendría que plantearse de una vez empezar a practicar algún deporte… Y pensar en dejar de fumar… Y no tomarse sus dos whiskies diarios, a veces cuatro…

Al sentarse en la cama vio su imagen en el espejo del armario de enfrente. Le sonrió y le deseó buenos días.  Al fondo, tras ella se veían la cama deshecha, las mesillas de noche, la cajonera y la lámpara que colgaba del techo abuhardillado. En la pared, la ventana dejaba pasar la tenue y tímida claridad del amanecer. La figura sedente, inmóvil, en silencio, parecía esperar algo.

Jaime decidió incorporarse. Tenía que ir al baño y prepararse el desayuno. De forma mecánica dirigió sus pasos al baño contiguo a la habitación principal. Se miró al espejo del lavabo e intentó enderezar los rizos que abultaban los lados de su cabeza, justo sobre las orejas. Todo en vano. Tendría que pensar ya en cortarse el pelo…

Cuando se disponía a ir a la cocina, echó una mirada al espejo frente a la cama y se quedó helado. Dejó de sentir el molesto dolor de los tobillos que le obligaba a dar los primeros pasos del día apoyando los pies sobre su lateral exterior, arqueando las plantas como si fuera un simio dispuesto a iniciar la trepa de un tronco. De pronto, todo el aletargamiento que acompañaba esos tempranos momentos de cada día, todos los días, desapareció súbitamente. Las plantas de sus pies se apoyaron completamente en el suelo y ni siquiera percibió el cambio de temperatura. Allí, sedente, inmóvil, en silencio, como esperando algo, seguía su imagen…

Cerró con fuerza los ojos y los volvió a abrir. Apoyó su mano derecha en la columna de madera de roble que sujetaba la viga del techo, junto a la puerta del cuarto, y permaneció también él en silencio, inmóvil… contemplando su imagen hierática…

Sin saber muy bien por qué, se apresuró a salir y llegar hasta la cocina. Seguía sin dar crédito a lo visto y pensó que entre el sueño, la hora, la falta de luz, su habitual lentitud de reacción a esas horas del día y… ¿qué había hecho la noche anterior? No, no había bebido nada. Había estado de limpieza doméstica y se fue a dormir tras terminar la película de las diez. Pensó pues que habría sido su imaginación la que le había jugado una mala pasada.

De cuando en cuando miraba su habitación desde la puerta de la cocina. La cama estaba vacía, deshecha. El edredón medio caído en el suelo. Aun así, no se atrevía a entrar. ¿Y si aquella imagen siguiera allí? ¿Y si de pronto quisiera decirle algo, o hacerle algo?

Encendió un cigarrillo. Como tantas veces se quedó contemplando el humo gris azulado que ascendía dibujando fantasmagóricas ondulaciones silenciosas.

Llevaba tiempo pensando en dejar de fumar. Pensando en dejar de beber. Pensando que tenía que adelgazar. Pensando en dejar de pensar. ¿Qué había pasado con su vida? De la noche a la mañana todo había desaparecido. Como la esplendorosa copa del haya que se desvanece en naranja y rojo manto a los pies del camino al llegar el otoño, así sentía Jaime la desnudez de su trayectoria vital.

Le quedaba por vivir menos de lo que ya había vivido, y la mitad de aquel trayecto por el que nunca se puede volver se había volatilizado. Ilusiones, desvelos, risas y llantos, entrega, pasión, dolor… vida dada, ahora no eran más que humus del hayedo, hojas secas y muertas, esperando la putrefacción.

Dio una calada al cigarrillo. Estas digresiones eran normales en él. Su mente tenía vida propia, no descansaba. Ni siquiera mientras dormía. Una noche soñó que el médico le recomendaba hacer ejercicios de flexión de piernas – sentadillas - y al día siguiente comenzó a hacer motu proprio series de veinte flexiones varias veces al día. En cualquier caso, mal no le iban a hacer.

Apagó con calma la colilla. Resolvió volver a la habitación. Encendió la luz. Entró dando la espalda al espejo. Aguardó unos instantes y se giró. Solo vio su imagen erguida. La cama vacía. Solos los dos: él y su reflejo en el espejo. La esfinge sedente, inmóvil, silenciosa, parecía haber decidido ponerse en pie y desaparecer…


14/10/2017: 5 años, 5 meses, 11 días

Sunday, May 13, 2018

Redes Sociales: emociones a flor de piel

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 11.05.2018]

A estas alturas de la película, parecería anacrónico preguntarnos qué son las redes sociales (social media). Pero, ¿sabemos realmente qué son, quién está detrás de ellas y de qué modo influyen en nuestro día a día?

Sabemos que son sitios o plataformas de internet que nos permiten conectarnos con amigos y familiares, entablar nuevas relaciones de un modo virtual y compartir e interactuar con todos ellos intercambiando información, datos y contenidos en diferentes formatos (texto, audio, fotografía, vídeo). También creamos comunidades sobre intereses comunes: trabajo, tiempo libre, lecturas, juegos, amistad, aficiones, relaciones amorosas, relaciones comerciales, etc.


Si nos detenemos un momento, podemos hacernos estas preguntas:
  • ¿Qué redes sociales uso?
  • ¿Qué comparto en las redes?
  • ¿Con quién?
  • ¿Para qué?
  • ¿Cuánto tiempo estoy conectado?

Una característica de estas herramientas de comunicación que las diferencia de las precedentes es su grado de transmisión de información de quien las utiliza. Si me acerco a un quiosco - especie en peligro de extinción - a comprar una revista, saludo a la persona encargada, elijo mi revista, la cojo, la pago, me despido, me la llevo y ya buscaré el momento para leerla. La persona que me la ha vendido me conocerá si soy cliente habitual o se olvidará de mí en breve. Y hasta ahí todo intercambio de información sobre mí.

Si leo la versión digital de esa misma publicación desde cualquier dispositivo con conexión a internet (teléfono inteligente, tablet, ordenador, etc.) estoy transmitiendo sin apenas darme cuenta quién soy, dónde vivo, dónde estudio o trabajo, dónde estoy, con quién, cómo voy, qué me gusta y qué no, a qué hora y qué leo, cuándo duermo, quiénes son mis amigos y familiares, cuál es mi orientación sexual, religiosa, política…

Habremos oído también hablar de Big Data. Big data (en español, grandes datos o grandes volúmenes de datos) es un término evolutivo que describe cualquier cantidad voluminosa de datos estructurados, semiestructurados y no estructurados que tienen el potencial de ser extraídos para obtener información.

Todos estos datos se:

  • Capturan. A través de Móviles, páginas Web, Wi-Fi, Bluetooth, GPS, Smart TV,  cámaras de vigilancia de tiendas, bancos, en la calle…
  • Transforman. A través de Plataformas que organizan la información: extraer, transformar y cargar (ETL – Extract, Transform, and Load)
  • Almacenan: en gigantescas Bases de Datos
  • Analizan. Asociación y combinación de datos
  • Visualizan. A través de mapas ordenados y perfectamente clasificados según los criterios que se deseen aplicar

Son innegables y obvios los usos positivos que se pueden dar en beneficio de la población, el progreso y el bienestar a esa ingente acumulación de información. En el campo de la investigación: medicina, ciencia espacial, todo tipo de tecnologías, maquinaria, medio ambiente, y en el ámbito comercial, con publicidad y marketing a la carta, ajustada a nuestras necesidades y posibilidades. Pero no podemos pasar por alto que, como en otros ámbitos, los amigos de lo ajeno, delincuentes, piratas informáticos – hackers - , grupos de poder, grupos de influencia anónimos (= manipuladores de opinión: noticias flasas - fake news -, cadenas xenófobas o discriminatorias de minorías, etc.), pederastas, proxenetas, traficantes de personas, drogas y armas, etc., también se frotan las manos con las posibilidades que les brinda esta acumulación de datos.

Recientemente, las noticias se han hecho eco del escándalo protagonizado por Facebook y la transferencia ilegal (¿vendidos?) de datos de más de 50 millones de sus usuarios a la consultora Cambridge Analytica, que posteriormente fueron utilizados (¿vendidos?) para uso del actual inquilino de la Casa Blanca en su campaña presidencial, y durante la campaña del referéndum del Brexit británico: publicidad política a la carta (¿manipulación?). Anteriormente, en 2015, también se había dicho que Barack Obama había hecho uso de este tipo de datos en su campaña electoral.

En lo tocante a la difusión de rumores, noticas falsas (fake news) y cadenas de todo tipo para manipular la opinión pública es flagrante la utilización torticera de la información para incidir directamente en nuestras emociones, comenzando por la sorpresa, para después hacerlo sobre todo en las denominadas como negativas: tristeza, miedo, asco e ira.

En el mensaje que el Papa Francisco ha preparado para la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el próximo 13 de mayo, titulado “«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz”, reflexiona sobre estos temas y recalca que la tergiversación de la verdad no es un fenómeno moderno. Es tan antigua como la propia humanidad. Han cambiado las formas y los medios, pero la responsabilidad no deja de ser individual. La alteración intencionada de la verdad, la transmisión de medias verdades, mentiras disfrazadas de verdades, o el uso injusto de la misma constituyen la esencia fundamental de este modelo de manipulación.

Los efectos que provocan en nosotros, y que nos pueden ayudar a intuir o detectar si nos encontramos frente a una noticia falsa, son siempre negativos: ansiedad, odio, hostilidad, discordia, división, guerra…

Tomar algunas medidas preventivas podría ayudarnos a no dejarnos avasallar por manipuladores externos. Entre otras:
  • Cuidado con lo que publicamos
  • Cuidado con nuestra privacidad
  • Cuidado con los permisos de las aplicaciones
  • Cuidado con los virus
  • Cuidado con nuestra identidad digital
  • Actuación frente a los acosadores
(Para más información a este respecto, es aconsejable visitar la web de la Oficina de Seguridad del Internauta).



Utilicemos con libertad las nuevas tecnologías, sin miedos pero con precaución, y asumamos nuestra responsabilidad personal en el uso de las mismas. Seguramente, a través del conocimiento y la especialización en el manejo de estas herramientas, también podremos contribuir a la creación de un mundo mejor.

Friday, April 13, 2018

Tres cuentos

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 13.04.2018]



He de admitir, y no me duelen prendas en decirlo, que a mi edad me siguen gustando los cuentos. La fantasía es algo mágico que activa poderosamente la imaginación y la hace volar hasta horizontes desconocidos. Me siento afortunado al constatar que aún reconozco y dejo hacer al niño que vive en mí y la lectura y disfrute de cuentos y aventuras nutren y mantienen vivo a ese niño. Sin embargo, la realidad circundante, próxima y lejana, a veces – demasiadas -  ensombrece la alegría de ese perenne infante haciendo que su ingenuidad y credulidad se tambaleen. Es el momento en el que el adulto debe poner pie en tierra y, sin renunciar a sus ideales, ponerse manos a la obra y trabajar en y por aquello en lo que cree.

Desde que se tiene conocimiento de su existencia, los cuentos de nuestra cultura occidental, primero transmitidos oralmente y posteriormente recogidos de forma escrita, pretendieron dar cuenta de la explicación de los mitos del mundo grecolatino y las tribus “bárbaras” (las minorías que no pertenecían al “sistema”) del continente europeo, sus habitantes, su historia y la de la sociedad en la que vivían, los distintos grupos sociales, sus viajes, sus trabajos, sus anhelos, etc. En Asia, Oceanía, África y América, con distintos enfoques pero de manera análoga, los cuentos comparten históricamente este carácter didáctico y mágico. Han sido y son, por tanto, una constante en el desarrollo cultural de la humanidad.

Traigo hoy aquí tres cuentos contemporáneos: uno de finales del siglo XX y dos de principios del XXI:
  • ¿Quién se ha llevado mi queso?: una Manera Sorprendente de Afrontar el Cambio en el Trabajo y en la Vida PrivadaJohnson, Spencer. Ed. Empresa XXI, 1998 [(Título original: Who Moved My Cheese?: an Amazing Way to Deal with Change in Your Work and in Your Life Johnson, Spencer. Putnam Adult, 1998). El autor falleció a los 78 años el 3 de julio de 2017. 28 millones de copias vendidas desde su publicación en 1998].
  • La Buena Suerte. Claves de la prosperidadRovira Celma, ÁlexTrías de Bes Mingot, Fernando. Empresa Activa, 2004; Ediciones Urano S. A., 2016. (Traducido a 45 idiomas y cerca de cuatro millones de ejemplares vendidos en todo el mundo desde su publicación en 2004) y
  • Los siete poderes. Un viaje a la tierra del destino (Un relato sobre las actitudes clave para la buena suerte)Rovira Celma, Álex. Empresa Activa, 2006; Álex Rovira, 2016. (Más de 400.000 ejemplares vendidos desde su aparición en 2006).
Enmarcados en lo que ha venido en llamarse “libros de autoayuda” y promovidos inicialmente para el desarrollo empresarial, están sin embargo en plena sintonía con la teoría y terapia psicológicas del Dr. Viktor Frankl a partir de su obra El hombre en busca de sentido: la logoterapia (ver entrevista al Dr. Frankl: El sentido de la vida). En estos cuentos, como en los clásicos, encontramos seres humanos que interactúan con personajes extrahumanos y que enfrentan distintas situaciones: cómo encarar el cambio, cuál es la diferencia entre la suerte y la Buena Suerte y, finalmente, qué actitudes ayudan a afrontar la vida y sus circunstancias. El común denominador de los tres lo expresa Frankl magistralmente ya en 1959:

“Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino” (Frankl, Viktor. El hombre en busca de sentido. Ed. Herder, 1991, p. 42). (Ver también las entradas de Maribel Navascués, Adriana Gabriela Racca, parte Iparte II, y Arantza Echaniz Barrondo).

Siempre podemos dar un sentido a nuestra vida, independientemente de las circunstancias en las que nos encontremos, y esta búsqueda de significado se convertirá en nuestra principal motivación vital. Además, siempre podremos decidir con qué actitud enfrentarnos a la adversidad y ejercer de este modo ese cierto grado de libertad que nos diferencia de otros seres vivos.


En la fábula ¿Quién se ha llevado mi queso? se plantea la irrefutable realidad de que el cambio es un hecho y sucederá nos pongamos como nos pongamos. La actitud que adoptemos frente al mismo es lo que determinará nuestro presente y nuestro futuro. Johnson da algunas orientaciones: preverlo, controlarlo, adaptarnos a él rápidamente, cambiar con él, disfrutar con él… y saber que, inexorablemente, volverá a presentarse tarde o temprano, por lo que habrá que volver a empezar. Los cuatro protagonistas, dos ratones y dos liliputienses, personificarán otras tantas formas de afrontar el cambio, otras tantas actitudes vitales, y las consecuencias que sus acciones tendrán para cada uno.

Rovira y Trías de Bes narran la aventura de dos caballeros en el Bosque Encantado en busca del Trébol Mágico, un trébol de cuatro hojas que dará a su poseedor un poder único: la suerte sin límites. Ambos personajes persiguen lo mismo e interactúan uno tras otro con los mismos mágicos habitantes del bosque. Sin embargo, lo que marcará la diferencia entre ellos será su actitud. Los corolarios que nos van dejando a lo largo del texto los autores hacen referencia a que la Buena Suerte no depende del azar, no es una lotería, hay que crearla. Pero antes, hay que ser resolutivos y proactivos, es decir, estar decididos y querer ir a buscarla. Para ello, no se puede hacer lo que se ha hecho siempre, sino crear nuevas circunstancias: “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes” [frase erróneamente atribuida a Albert Einstein, posiblemente de Rita Mae Brown]. Y crearlas también para otros, no solamente para el propio beneficio. ¿Cuándo? ¡Hoy mismo, ya! Pero sin prisas, sin pretender resultados inminentes. Es una carrera de fondo, en la que la confianza, la resistencia, la perseverancia y la fe se hacen imprescindibles. Permanecer en esta carrera y llegar hasta la meta dependerán fundamentalmente de la actitud individual.

Los siete poderes presenta la travesía de un joven caballero hacia la Tierra del Destino, para cumplir una misión que por propia decisión ha prometido a su Rey, enfrentando desafíos que pondrán a prueba todas y cada una de sus capacidades y descubriendo que solamente usando la fuerza de su actitud podrá superarlos.

Rovira teje de manera extraordinaria el tapiz de la narración subrayando los siete nudos que lo configuran: El coraje, que no anula el miedo, sino que anima la conciencia de que hay algo por lo que merece la pena correr riesgos. La responsabilidad, que es esa capacidad para hacer lo que hay que hacer independientemente de las circunstancias en las que nos encontremos. El propósito, que es voluntad y entrega. La humildad, del latín “humilitas”, que significa “pegado a la tierra”: una virtud del ser humano para reconocer sus limitaciones y sus fortalezas y ponerlas al servicio del bien de los demás sin jactarse de ello. La confianza que nos permite asumir retos aparentemente imposibles y superarlos. El amor, el mayor de los poderes (… y del que) nacen todos los demás, que se manifiesta en la acción conjunta de las personas que combinan sus talentos para hacer que los sueños individuales y colectivos se hagan realidad en pos del bien común. Y la unión (que “hace la fuerza”) y la cooperación (que promueve el progreso y la prosperidad).

Al comienzo de esta entrada hablaba de cómo la realidad circundante, próxima y lejana, desmotiva y desmorona al niño que llevo dentro. Para demasiadas personas, lamentablemente, este derrumbamiento no es de su niño interior, sino el día a día de su existencia: personas desempleadas, víctimas de todo tipo de violencia, enfermas, separadas, migrantes, explotadas; hombres y mujeres de todas las edades huyendo de la guerra y de la miseria. Espero y deseo poder aportar un granito de arena para afrontar individualmente esa compleja aventura que es vivir. Recomiendo encarecidamente para ello la lectura de las cuatro obras citadas: los tres cuentos y la obra del Dr. Frankl.

¡Ánimo!

Y para terminar con una sonrisa, pero con una gran dosis de realismo: ¿Cómo cambiar tu vida? - Odin Dupeyron- A vivir [Extracto. Entrevista completa (merece la pena): 


Friday, March 16, 2018

¿De quién depende?

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 16.03.2018]


Fragmento del poema atribuido a Walt Whitman "Carpe diem. Seize the day!".
Seguir leyendo (más que recomendado) en el blog de Álex Rovira, Do not let, No te detengas.


Hace un tiempo me regalaron una cajita de cartón, blanca, del tamaño de un porta tarjetas. En  el lateral que hace de tapa reza: si va a ser, depende de mí. Al abrirla, movido por la curiosidad que siempre provoca tener entre las manos algo desconocido, cerrado pero que permite ser abierto sin forzarlo, me encuentro con otra máxima: las palabras son poderosas; pueden destruir y lastimar, así como instruir y alentar.

Sobre el poder de las palabras se ha escrito mucho y desde múltiples y variadas perspectivas: Noam Chomsky, Edgar Allan Poe, Vicente Huidobro, Terry Mahony, Dwight Wright, Winston Chrurchill, James Asante,… y tantas y tantos otros.

El Zorro le advierte al Principito sobre los riesgos del lenguaje: Je te regarderai du coin de l'oeil et tu ne diras rien. Le langage est source de malentendus. [(Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos). Le Petit Prince, Capítulo XXI. Antoine de Saint-Exupéry].

Sin embargo, aprendemos a comunicarnos con palabras, primero escuchando y hablando y, más tarde, escribiendo y leyendo. Pero ¿nos han enseñado a reflexionar sobre qué nos dicen – o quieren transmitirnos - las palabras? ¿Nos han enseñado a reflejar con palabras lo que llevamos dentro? ¿Nos han enseñado a cuidar qué y cómo decimos lo que decimos? ¿Nos han enseñado a escuchar a quien nos habla? ¿Aprendemos a escucharnos dentro, muy dentro, a nosotros mismos?

En el interior, a modo de baraja, veinte tarjetas en cuyos anversos encuentro otros tantos lemas. Y en los respectivos reversos, entre cuatro y seis cortas reflexiones relacionadas con cada uno: Bendiciones; Perdón; Gracias; Te amo; Compasión; Escucha; ¿qué es lo que sí quieres?; Creer para ver; Creer es crear; Yo soy feliz; Sonríe; Recuerda y ríe; Regala abrazos; Despierta; Vive; Mi mundo es pacífico; Dar es recibir; Ánimo; Cambiando yo, cambia mi mundo; Todos somos uno. (Ver presentación del tarjetero).

He reordenado intencionadamente las tarjetas. En la India, el saludo habitual es Namaste!: “Te saludo” o “te reverencio”, “lo divino dentro de mí saluda a lo divino dentro de ti”, “el Espíritu dentro de mí honra y respeta al tuyo” o “la mejor parte de mí le desea lo mejor a lo más profundo de la tuya”. Por tanto, te bendigo en el sentido literal del término. Cuando me encuentro contigo, mi auténtico ser le desea lo mejor a tu auténtico ser…

El mantra de la meditación hawaiana Ho'oponopono (Arantza Echaniz Barrondo) invoca reiteradamente cuatro de estos lemas: lo siento, perdóname, gracias, te amo… Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, inicia así su oración de Acción de Gracias: Jesús, Te adoro, Te amo, Te doy gracias, Te pido perdón, te pido Gracias… Y, cual si fuera un mantra, lo reitera al iniciar cada una de sus peticiones posteriores: para su organización, la iglesia, otras iglesias cristianas, otros credos, no creyentes y toda la humanidad.

El catálogo de palabras me estimula a combinarlas en un único párrafo:

Bendiciones, amiga, amigo. Perdón por olvidar que eres parte de mí. Gracias por seguir esperando, por estar ahí. Te amo y deseo que por compasión, por empatía recíproca, podamos amarnos, podamos crecer juntos. Escucha, ¿qué es lo que sí quieres? Podemos creer para ver, creer que es posible, creer que podemos, creer que no estamos solos. Creer es crear, crear para ver que era posible, que podíamos, que no estábamos solos. ¡Yo soy feliz!, no porque todo vaya bien, sino porque no necesito de nada ni de nadie para serlo. Dicen de Buda que decía que el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Sonríe, recuerda y ríe, hay tantas cosas que nos han hecho reír a lo largo de nuestras vidas que merece la pena rememorarlas de tanto en tanto. Regala abrazos, no cuestan nada y dan mucho a cambio. ¡Despierta, vive! Mi mundo es pacífico, dar es recibir, solamente si tengo paz puedo darla. ¡Ánimo, cambiando yo, cambia mi mundo! No podemos olvidar que todos somos uno.

Hoy he intentado sin éxito acceder a su página web. En su cuenta de Facebook, en el apartado de información, encuentro:

Misión: Empecemos a crear el mundo que nos merecemos. Empecemos a crear conciencia.

Es evidente que el mundo está pasando por un momento de grandes cambios, en algunos países más que otros. También creo que es un proceso el cual requiere pasar para que la gente se acerque los unos a los otros. Con este proyecto la intención no es interrumpir el proceso natural por el cual tenemos que pasar, sino el cómo elegimos que pase.

Historia: Un proyecto (que comenzó el 29 de marzo de 2010 en Monterrey, México) hecho con el corazón y una intención pura de amor. La visión de este proyecto es llegar a la mayor cantidad de seres humanos. Es crear unión en nuestra familia, sociedad y el mundo. Generar la conciencia de “todos somos uno”. En el cual por medio de un regalo inesperado acercarnos y entrar en contacto con el otro, brindar alegría, amor, paz y recordar todo aquello que ya sabemos. A vivir en el presente sin cargar con el pasado, mas aprender de él.

Guardo este pequeño tesoro en la mesa de la oficina donde trabajo. Cada mañana, nada más llegar, extraigo una tarjeta, leo sus mensajes en poco menos de un minuto y paro un momento para reflexionar. Sustituyo la del día anterior con la que acabo de leer y la introduzco en un identificador de plástico, rescatado de algún evento en el que participé en el pasado, y la cuelgo de un pequeño porta lápices, recuerdo de Costa Rica,  sobre mi mesa con el anverso hacia afuera.

La última entrada del Facebook se remonta al 11 de mayo de 2016. Esta interrupción – que desearía fuera momentánea – me hace reflexionar una vez más: ¿Será que si va a ser, ahora depende de mí?



Michael Jackson
Man in the Mirror (Siedah Garrett / Glen Ballard; © Universal Music Publishing Group)

Man in the Mirror
(…)
I'm starting with the man in the mirror
I'm asking him to change his ways
And no message could have been any clearer
If you want to make the world a better place
Take a look at yourself, and then make a change
(…)
Take a look at yourself and then make that Change!


Hombre en el Espejo
(…)
Empiezo con el hombre en el espejo
Le pido que cambie su forma de ser
Y ningún mensaje podría ser más claro
Si quieres hacer del mundo un lugar mejor
Mírate y haz un cambio
(…)
¡Mírate y haz ese Cambio!






Friday, February 16, 2018

Civismo: educación y emociones

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 16.02.2018]

Según la segunda acepción que da el Diccionario de la lengua española, civismo  (Del fr. civisme, y este del lat. civis 'ciudadano' y el fr. -isme '-ismo') es el comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública. En esta definición encontramos los dos elementos que acompañan al concepto y encabezan estas líneas. Un comportamiento respetuoso implica una actitud, una emoción, y las normas de convivencia pública presuponen un conocimiento de las mismas, por tanto, una formación -educación- que contribuya a que la ciudadanía primero conozca y luego sepa qué y cómo se puede, o debe, hacer y qué no.


Imagen publicada por José Campanario Alvarez, 21/02/2016 en Los tributos del progreso

No ha mucho tiempo, estos diecinueve puntos, y bastantes más, eran reglas que se aprendían en casa, en familia, y se reforzaban insistentemente en los centros educativos. Nadie nace aprendido. Un fotógrafo, una bailarina, un enfermero, una ejecutiva, un carpintero, una escritora profesionales pasan muchas horas aprendiendo y practicando para poder cumplir satisfactoriamente con su quehacer. Educar las emociones supone también un proceso de aprendizaje y práctica. Y todo aprendizaje y práctica suponen una metodología y un esfuerzo. Emocionarse con la buena educación no es algo que surja espontáneamente en el ser humano. Las reglas básicas de convivencia (=civismo) son el compendio de lo que siempre se ha conocido como buena educación.

La sociedad moderna y contemporánea, la de las declaraciones de derechos universales, adolece de dos graves carencias: ausencia de límites y falta de coherencia. Mis derechos terminan –exactamente- donde comienzan los de los demás. Derechos: ¡sí! Obligaciones: ¡también! Esto no quiere decir que los derechos, stricto sensu, terminen. Pero además de los míos, no debo olvidar que quienes y todo lo que me rodean tienen también los suyos.

Las declaraciones tienen que ser cumplidas.
“Otro mundo es necesario, no sólo posible (…). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.
El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…” (Arantza Echaniz Barrondosobre la ponencia de Adela Cortina Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?)



La mala educación evidencia una profunda falta de civismo, por tanto, un profundo desconocimiento y uso de las reglas básicas de convivencia con uno mismo, con los demás y con su entorno.

Sin entrar en la manida discusión respecto de las reformas educativas en el Estado Español y el consabido tira y afloja respecto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (presente en el último ciclo de la Educación Primaria y en toda la Secundaria en el período 2006 – 2016), se aprecia el carácter optativo, por tanto no troncal, que en la formación preuniversitaria estatal actual (regida por la LOMCE - Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa) tienen los valores sociales y cívicos ( El currículo en Primaria, ESO y Bachillerato).

Luís María Cifuentes, en su artículo Fundamentos filosóficos de la educación cívica intercultural, cuya lectura recomiendo, introduce una breve historia del concepto de virtud cívica y sus derivadas virtud individual y virtud cívica; reseña cómo la idea de las virtudes cívicas ha estado asociada a las ideologías políticas dominantes a lo largo del siglo XX –comunismo y capitalismo- y termina subrayando la necesidad social de una educación en los valores cívicos y la toma de conciencia de que ésta no puede obviar el componente intercultural que caracteriza las sociedades del ya mayor de edad siglo XXI.

Una clara manifestación de falta de civismo, diría casi generalizada, es la que padece nuestra ciudadanía en las fiestas populares, y recientemente, en la cada vez más recurrente celebración del botellón, durante las que parece abrirse la veda del esparcimiento de restos y desperdicios de todo tipo en cualquier lugar y hora, amén de la evacuación de aguas menores – a veces incluso mayores - por parte de especímenes humanos de todo género en los sitios más insospechados y frente a los públicos más variados, sin vergüenza ni pudor. Afortunadamente, al menos en la capital vizcaína, el servicio de limpieza urbana suple con creces las carencias de una gran multitud de mal llamados ciudadanos y palía los estragos causados.

En este sentido, desde febrero de 2017, el Ayuntamiento de Bilbao ha lanzado una campaña para promover los valores cívicos de convivencia pública en materia de limpieza y usos del espacio público, y ha habilitado una página web a tal efecto: Bilbaoes tu casa. Reconozco que, aunque sensible a estos asuntos, inquieto buscador de temas de interés, atento receptor de informaciones por todos los medios a mi alcance, he venido a tener conocimiento de esta campaña un año después de su lanzamiento. Sin embargo, rompo una lanza en favor de mi municipio por su esfuerzo por contribuir a una educación cívica y quiero aportar mi granito de arena para su difusión.

Incluyo a continuación un interesante vídeo que recoge una experiencia educativa japonesa. Me temo, muy a mi pesar, que algo similar en nuestros centros educativos – en nuestra sociedad occidental -, sería, por el momento, impensable…


El hecho de que ordenen sus propias cosas significa prepararlos para toda la vida.

Thursday, January 12, 2017

Miedo, ¿a qué?

No acabo de entender los temores que ha suscitado la elección de Donald Trump, pues quienes ejercen un poder real en el mundo son otros. Me explico.

No hace mucho, comenté en una tertulia radiofónica que me llamaba la atención la asistencia al Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF), también llamado Foro de Davos, que cuenta con 1.000 socios (básicamente empresas con más de 5.000 millones de dólares de beneficios anuales) más líderes políticos, sociales y del mundo de la ciencia y la cultura (alrededor de 2.500 participaron en el último celebrado del 20 al 23 de enero de 2016).

2.500 de un total de 7.500 millones de seres humanos sobre la faz de la tierra (esto es, un 0,000033% de la población mundial), de los cuales 62 (individuos) ganan el equivalente al 50% del total de todos sus congéneres (de todos, esto es, de los 7.500 millones).

Teóricamente, los imperios habían prácticamente acabado tras la Primera Guerra Mundial. La Segunda, siempre en teoría, habría terminado definitivamente con los regímenes coloniales, aunque en 2016 el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas considera que todavía existen 17 territorios no autónomos (eufemismo moderno para referirse a las colonias) en el mundo.

A la vista del Foro de Davos y del informe publicado por Oxfam Intermón el 26/02/2013 (Tras la marca. El papel de las 10 grandes empresas de alimentación y bebidas en elsistema alimentario), ¿qué poder real tienen gobernantes como el Sr. Trump o el Sr. Putin? ¿No estaremos ante una nueva forma de imperialismo (o casi me atrevería a decir feudalismo), con emperadores y emperatrices (señores y señoras feudales) casi invisibles, pero que controlan desde la sombra de los mercados y de forma sutil a los aparentemente poderosos de la tierra y nuestros movimientos, mientras nosotros jugamos – creyéndonoslo - a ser libres e independientes, poniéndonos a su servicio, a cambio de protección mientras no peligren sus intereses? Sin duda las condiciones han cambiado, pero el sistema es el mismo de la Edad Media.

En este sentido, Leonardo Boff  ( 5/2016) se posiciona de forma similar en 62 familias tienen un patrimonio igual al de la mitad más pobre de la población de la Tierra. Ese sistema es homicida, biocida, ecocida y geocida.” 

(Adaptación publicada en Ciudad Nueva, Correspondencia. Enero 2017. Primera versión publicada en https://www.facebook.com/juancarlos.duqueametxazurra, 30/09/2016)